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Ácido Fólico

Además de la espina bífida, reduce el riesgo de otras malformaciones. Nuevas pruebas sobre la eficacia del ácido fólico en el embarazo

Además de prevenir la espina bífida, la suplementación con ácido fólico en los primeros meses del embarazo puede reducir el riesgo de malformaciones cardiovasculares, labio leporino y defectos del tracto urinario, según un estudio realizado en la Universidad de Boston por un equipo encabezado por la epidemióloga española Sonia Hernández-Díaz, que se publica hoy en The New England Journal of Medicine.

Los antagonistas del ácido fólico, entre los que se incluyen fármacos de utilización tan frecuente como el trimetoprim, el triamtereno, la carbamazepina, la fenitoína, el fenobarbital y la primidona, pueden aumentar el riesgo de aparición no sólo de defectos del tubo neural sino también de malformaciones cardiovasculares, hendiduras orales y defectos de las vías urinarias, según publica hoy en The New England Journal of Medicine la epidemióloga española Sonia Hernández-Díaz, que trabaja en la Slone Epidemiology Unit School of Public Health de la Boston University, en Estados Unidos.

El mismo trabajo indica que el ácido fólico contenido en los preparados multivitamínicos puede reducir los riesgos de aparición de los defectos inducidos por los fármacos antagonistas.

Hernández-Díaz y otros investigadores de su mismo equipo se plantearon que si el ácido fólico redujera el riesgo de malformaciones los fármacos que interfieren con él podrían aumentarlo. La idea les llevó a, mediante un estudio epidemiológico, preguntar a más de 15.000 mujeres, pocos meses después del parto, acerca del uso de antagonistas del ácido fólico durante el embarazo. Los más frecuentemente usados fueron algunos medicamentos antiepilépticos y el trimetoprim, que es una sulfamida.

El estudio concluyó que el uso de estas sustancias antagonistas aumenta el riesgo de malformaciones cardiovasculares, labio leporino y defectos del tracto urinario y que el daño causado por los antagonistas del ácido fólico fue menor cuando la mujer había usado al mismo tiempo multivitaminas con ácido fólico. Sin embargo, el efecto de otros antagonistas, como los antiepilépticos, no se atenuó con el uso del ácido fólico en las dosis presentes en los preparados multivitamínicos. En la muestra se registraron 3.870 niños con malformaciones cardiovasculares, 1.962 con hendiduras orales y 1.100 con defectos en vías urinarias.

 

Más pruebas

Según Hernández-Díaz, "estos resultados se suman a las pruebas científicas que están llevando a cabo las autoridades de salud pública para recomendar suplementos de ácido fólico a las mujeres que pueden quedarse embarazadas".

Aunque hoy en día se sabe que el ácido fólico puede evitar muchos casos de espina bífida, aún no estaba claro su papel para prevenir otras malformaciones congénitas. "Algunos estudios habían sugerido que los preparados de multivitaminas que contienen ácido fólico podrían reducir el riesgo de algunas malformaciones; sin embargo, hasta hoy no se había podido determinar qué componente era responsable del efecto protector de las multivitaminas: el ácido fólico o las otras vitaminas", ha explicado al respecto Miquel Porta, coordinador de la Unidad de Epidemiología Clínica y Molecular del Cáncer del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona.
(N Engl J Med 2000; 343: 1.608-1.614).

 

Una española en Boston

Sonia Hernández-Díaz, investigadora principal del estudio sobre la relación entre antagonistas del ácido fólico durante el embarazo y malformaciones congénitas, nació en Madrid hace 29 años. Es una de la contadísimas médicas españolas que ha sido primer autor de un artículo en The New England Journal of Medicine. Doctora en Salud Pública por la Universidad de Harvard, se licenció en Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid.

Actualmente reside en Boston y trabaja en la Slone Epidemiology Unit de la universidad de esa ciudad, que es uno de los equipos líderes en investigación sobre farmacoepidemiología, reconocido internacionalmente por sus descubrimientos científicos sobre los efectos beneficiosos y adversos de los medicamentos.

Este mismo año Hernández-Díaz ha recibido el Premio Lilienfeld, que es el máximo galardón que se otorga en Estados Unidos a un trabajo de investigación epidemiológica (nunca antes lo había recibido un epidemiólogo español). También es miembro de Physicians for Human Rights y ha efectuado diversos trabajos de investigación en América Latina.

"A mi juicio, este artículo es un exponente de la excelente labor de investigación que están desarrollando muchas epidemiólogas españolas tanto en el extranjero como en España", ha declarado Miquel Porta, expresidente de la Sociedad Española de Epidemiología.

DM. Nueva York

 

 

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