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  "Si se conoce al enemigo y a sí mismo, no hay que temer por el resultado de cien batallas" Sun Tzu

 

Una pequeña pastilla rosa que estimula el embarazo

Un estudio demostró que dosis mínimas de aspirina aumentan casi al doble los chances de embarazo en la Fertilización In Vitro.

La flamante mamá entró al instituto para agradecer a la doctora. Su beba en brazos hablaba del éxito del tratamiento de Fertilización In Vitro (IVF), hace casi un año. Una pequeña pastillita rosa por día -una simple aspirina infantil- se había sumado a las tradicionales drogas para la fertilización, y duplicó sus posibilidades de embarazo. El primer estudio mundial sobre aspirina y pronósticos en Fertilización In Vitro -realizado por Ester Polak de Fried y sus colegas del Instituto Médico CER de Buenos Aires- demostró que dosis mínimas diarias de ese analgésico aumentan casi en un ciento por ciento las posibilidades de embarazo en mujeres que realizan tratamiento de IVF. El éxito de la experiencia permite que en el instituto "la aspirina ya se aplique en forma rutinaria para cualquier tipo de fertilización", dijo la especialista a Página/12. Actualmente, el grupo trabaja en un nuevo estudio para probar que la centenaria droga también favorece "el proceso de anidación del embrión en el útero de la madre".

Todo empezó hace ocho años, cuando Polak empezó a vincular el consumo de aspirinas y el aumento de las posibilidades de embarazo en Fertilización In Vitro. La relación no fue azarosa: numerosos estudios ya hablaban de las aplicaciones de este medicamento "económico, bastante inofensivo y aparentemente beneficioso", principalmente, en el mejoramiento del flujo cardíaco y "del flujo sanguíneo, placentario y fetal", explicó la especialista. Desde entonces, un equipo de especialistas del CER empezó a trabajar en lo que sería el primer estudio en esta línea en el área de fertilización asistida.

La experiencia se realizó en 1997, con la participación de 298 mujeres, de un promedio de 35 años, que debían someterse a un tratamiento de IVF. "Elegimos pacientes que tenían problemas en las trompas, con lo cual los óvulos y los espermatozoides nunca se iban a juntar y necesitaban de la IVF. Había que fertilizarlos en el laboratorio y transferirlos al útero", comentó la doctora. El grupo se dividió en dos: 149 pacientes recibieron durante el tratamiento 100 miligramos de aspirina por día, y las 149 restantes tomaron un placebo, es decir, una pastilla con la misma textura, color y tamaño que la aspirina infantil pero sin la sustancia que la caracteriza.

"Ambos grupos recibieron las drogas de fertilidad habituales y además, las dosis de aspirina o placebo, según el caso. Empezaban con este tratamiento unos 20 días antes de la aspiración (extracción de óvulos para realizar la fertilización en el laboratorio) y continuaban tomándola. Si se embarazaban, la seguían tomando hasta pasado el tercer mes de gestación, cuando hay mayor riesgo de aborto", precisó Polak. Ni médicos ni pacientes sabían a quiénes les tocaba la aspirina. Era un secreto guardado por el encargado del trabajo estadístico.

"Un ecógrafo especial permitía averiguar si mejoraba o no el flujo sanguíneo en los folículos ováricos y en el útero", explicó Polak. Los resultados fueron contundentes: el 45 por ciento de las mujeres que tomaron aspirina llegaron al embarazo, contra un 28 por ciento de las que tomaron placebo. Si se tiene en cuenta que en los dos grupos se transfirió igual cantidad de embriones, un promedio de tres, se comprueba que "se obtuvieron más embarazos y mejor evolución por los efectos de la aspirina", aclaró.

Ya establecido el uso de aspirina como rutinario, Polak sostiene que ahora, "como nuestra tasa de implantación es tan alta, se están transfiriendo sólo dos embriones, para evitar embarazos múltiples".

El estudio fue publicado en mayo por Fertility and Sterility, la publicación científica más prestigiosa en esa materia. Desde entonces, Polak recibe consultas por e-mail de pacientes y colegas de todo el mundo. Sin embargo, recién en estos días se conoció en el país.
El trabajo demostró, además, que el número de folículos (en cuyo interior hay óvulos) fue mayor en las pacientes que tomaron aspirinas (19.2 contra 10.2) y la cantidad de óvulos (ovocitos) aspirados de esos folículos para la transferencia vaginal también fue mucho más alta (16.2 contra 8.2).

La balanza también se inclina a favor de la aspirina cuando se mide el chance que tiene cada embrión transferido de instalarse en el útero de la mujer: fue casi el doble en las que tomaron religiosamente la aspirina (17,8 contra 9,2).

Producción: Sonia Santoro

 

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