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  "Si se conoce al enemigo y a sí mismo, no hay que temer por el resultado de cien batallas" Sun Tzu

 

Una nueva prueba permite identificar los embriones viables

CARLOS MARTINEZ

El largo y en ocasiones infructuoso proceso por el que tienen que pasar las mujeres que se someten a fecundación in vitro quizá pase a la historia en unos años. Gracias a una prueba de ADN que permite analizar todos los cromosomas de una célula, los especialistas podrán identificar e implantar sólo los embriones viables, y evitar así el riesgo de aborto y reducir el de parto múltiple.

El método combina la genómica comparativa con el análisis genético del embrión. Aunque todavía no está listo para la práctica clínica, un grupo de investigadores de la University College de Londres lo ha probado con éxito en una investigación realizada con 12 embriones.

Cuando se encontraban en el tercer día de desarrollo, los científicos extrajeron una célula a cada embrión. En los tres días siguientes analizaron todos los cromosomas y concluyeron que sólo tres embriones eran completamente normales. El resto presentaban algún tipo de anomalía cromosómica, relacionadas con hasta un 60 de los abortos que suceden en las primeras 12 semanas de embarazo.

Pocas posibilidades de sobrevivir

"Hemos encontrado anomalías que nunca verías en un embarazo viable", explican el doctor Dagan Wells, principal autor de la investigación. El científico afirma que los resultados del estudio sugieren que la mayoría de los embriones no tiene probabilidades de sobrevivir.

Actualmente, si una mujer recurre a la fecundación in vitro para quedarse embarazada, los especialistas no tienen más remedio que implantarle varios embriones. El llamado diagnóstico genético preimplantatorio permite identificar las anomalías genéticas asociadas con enfermedades monogenéticas-como se hizo en el caso del bebé concebido para salvar la vida de su hermana, con anemia de Fanconi -, pero no determinar si es el embrión es o no viable.

En consecuencia, sólo alrededor del 30 de los embarazos concebidos mediante fecundación in vitro son finalmente un éxito. Los autores de la investigación, que se presentará en el próximo encuentro de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, consideran que el nuevo sistema incrementará de forma significativa este porcentaje, además de que permitirá recopilar una gran cantidad de información útil para otras muchas aplicaciones médicas.

Pero, para que esto sea posible, todavía hay un problema que solventar: hasta que se obtiene el diagnóstico final, transcurren seis días. Este tiempo es precisamente el máximo que se considera óptimo para implantar un embrión fresco, que si se congela después de haberle extraído una célula reduce su viabilidad. Como solución, el equipo de Wells está trabajando en la posibilidad de utilizar una célula relacionada con el embrión, y acelerar así el periodo necesario para determinar si es o no útil.


 

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