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Un parche para sellar membranas
Sección Ciencia/Salud
fecha de publicación 24.11.2000
autor Denise Grady
Publicada en Diario "La Nación" (Buenos Aires)

Un parche para sellar membranas. Una técnica experimental logra prolongar el embarazo cuando el útero sufre una perforación

NUEVA YORK (International Herald Tribune).- Hace un año, Laurie Melzak-Klein, trabajadora social de 29 años, estaba embarazada de su primer hijo. Era un varón y parecía perfectamente saludable. Pero a las 20 semanas, su obstetra les dijo a ella y a su marido que su hijo no sobreviviría. Una ecografía mostraba que dentro del útero casi no tenía líquido amniótico. Sin él, los pulmones del bebe no podrían desarrollarse. Nada podría salvarlo, insistió el doctor.
La pérdida de líquido era consecuencia de un procedimiento médico, la amniocentesis, en la que una aguja se inserta a través del abdomen de la madre para tomar una muestra de líquido amniótico. La muestra se emplea para realizar tests genéticos. Normalmente el útero se cierra pronto, pero en la señora Melzak-Klein la perforación no lo hizo.

La complicación, poco frecuente pero seria, es causa de aborto en una en 200 o una en 400 mujeres que se realizan el procedimiento.
Laurie decidió no bajar los brazos. Dos doctores del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, Charles Lockwood y Bruce Young, la examinaron a la mañana siguiente y le ofrecieron una posible solución: una cirugía experimental que intentaría sellar las membranas perforadas.

Una idea oportuna
Rubén Quintero, director del Instituto para Diagnóstico y Terapia Fetal de Florida, uno de los primeros doctores de los Estados Unidos en tomar el problema en sus manos, consideró que era "sorprendente que muy poca gente se hubiera interesado por reparar las membranas".
Comentó que él y sus colegas desarrollaron un método de reparación llamado amniopatch, que habían utilizado en alrededor de doce pacientes que habían sufrido ruptura de membranas como consecuencia de amniocentesis y otros procedimientos.

Para sellar las membranas, ellos utilizan las propias plaquetas sanguíneas, partículas celulares que ayudan a formar coágulos, y una sustancia llamada crioprecipitado, también producida por su sangre. La combinación se inyecta entre el útero y la membrana, y la sella. Todavía no se sabe por qué resulta. De siete casos descriptos en el American Journal of Obstetrics and Ginecology, el doctor Quintero y sus colegas informaron que el amniopatch selló las membranas de seis.

Tres de los embarazos progresaron bien. De las restantes cuatro pacientes, dos mujeres sufrieron la interrupción del embarazo por una anormalidad no relacionada con el procedimiento. Pero dos bebes fallecieron en el útero inesperadamente. El doctor Quintero dijo que otro caso le hizo ver que si utilizaban demasiadas plaquetas, el amniopatch podía matar al bebe.

"Las plaquetas tienen sustancias muy potentes", explicó. Pueden causar descensos fatales en el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. "Desde entonces hemos modificado el protocolo -afirmó-. Tratamos a otras cuatro mujeres y funcionó bien."
Pero, afirmó el doctor Quintero, el amniopatch no funciona en mujeres que habían sufrido rupturas espontáneas de las membranas. Él sugiere que en esos casos la técnica falla porque las perforaciones espontáneas tienden a ser más grandes y generalmente ocurren inmediatamente por encima del cuello uterino.
Elijah, el hijo de los Klein, tiene ahora ocho meses de edad.

 

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